Tarragona quiere ser la nueva Smart City de Catalunya

Tarragona se ha propuesto liderar el cambio en el modelo de ciudad tradicional y quiere aprovechar su condición de sede olímpica en 2017 para llevar a cabo una transformación en mayúsculas de su manera de funcionar, y ser más inteligente. El concepto Smart City parte de esta filosofía, de innovar en el día a día de la ciudad y hacer que éste sea más cada vez más sostenible y eficaz. El objetivo es ambicioso pero el equipo de gobierno liderado por Josep Fèlix Ballesteros (PSC) ya se ha puesto manos a la obra y algunas de las empresas punteras en el desarrollo de nuevas tecnologías como Telefónica, Phillips, Repsol o BASF ya están llamando a la puerta del consistorio para contribuir en el proyecto, que irá floreciendo a medida que se acerquen los Juegos Mediterráneos.

Por el momento, se está bebiendo de experiencias pioneras en otras ciudades catalanas o europeas, como Londres o Birmingham, que destacan a nivel mundial por su moderno sistema de alumbrado público y por el modelo de gestión integral de algunas de sus calles. Por ejemplo, algo que interesa a Tarragona, es la posibilidad de potenciar el uso de los sensores para detectar en qué momento y en qué lugar preciso se produce una avería en el sistema de iluminación, o saber si los contenedores de la basura están lo suficientemente llenos como para enviar al camión de recogida para vaciarlos.

Otro foco de interés está en el ámbito de la movilidad, aspecto en qué la ciudad de Tarragona sufre problemas a diario por la condensación de tráfico en determinadas calles del casco urbano. Así, se estudia la implantación, con matices, de un modelo similar al de la localidad de Sant Cugat, dónde las farolas también son inteligentes y adaptan la intensidad de la luz de acuerdo al movimiento de personas que haya en un momento dado de la jornada. Y, de gran utilidad para los conductores, un panel informa de la ubicación exacta de las plazas de aparcamiento que están libres, si es que las hay, y ofrece indicaciones para llegar al lugar de la manera más rápida, propiciando un menor consumo de gasolina.

El teniente de alcalde de Activación Económica, Javier Villamayor, afirma que todas estas posibilidades están bajo estudio pero recuerda que Tarragona ya está siendo pionera en otro tipo de iniciativas, implantando el sistema de telelectura de los contadores de agua domésticos. La Empresa Mixta de Aguas de Tarragona, EMATSA, invertirá unos seis millones de euros en los próximos años para sustituir los actuales dispositivos e instalar unos de nuevos que permitirán a los abonados consultar, a cualquier hora y a través de Internet, el consumo de agua, así como detectar con rapidez cualquier fuga o incidencia.

En la línea del ahorro energético también se circunscribe el proyecto del jardín vertical de la Tabacalera, un espacio verde de grandes dimensiones que ocupa la parte posterior del edificio de la antigua fábrica de tabaco, que se mantiene gracias al agua de la lluvia, evitando el gasto de 26.000 litros diarios por la utilización de un sistema ecológica y económicamente más sostenible. Según Villamayor, ya hay empresas extranjeras interesadas en copiar la propuesta tarraconense.