SmartCities: Inventando la ciudad del futuro

La urbe del futuro se construye con información: un aluvión de datos para hacer la vida más fácil a unos ciudadanos conectados entre sí y con sus gestores. Ciudades de todo el mundo han abierto los ojos ante el avance imparable de la tecnología y Santander, que se subió al tren en la primera parada, es hoy un laboratorio urbano a escala real.

En la ciudad inteligente no se pierde el tiempo en atascos, esperando el autobús, a la caza de un aparcamiento o en colas para hacer trámites. Sus habitantes comparten quejas cuando algo no funciona y las envían a su ayuntamiento, para que actúe.

Los turistas usan el móvil para no perderse y encontrar todo lo que necesitan; en comercios, taxis y autobuses se paga con el teléfono y los servicios públicos funcionan mejor, son más ecológicos y cuestan menos: las farolas se encienden cuando detectan que alguien pasa, las señales de las redes inalámbricas bajan de intensidad si hay menos usuarios y los jardines se riegan cuando hace falta.

Parte de esos avances ya se han conseguido y otros están en camino en Santander, campo de pruebas de un nuevo modelo que ha dejado de ser ciencia ficción.

Todo empezó en 2010, cuando la Unión Europea decidió financiar, con más de 8 millones de euros, "SmartSantander", su proyecto estrella pero no el único. Hoy la ciudad se ofrece como un laboratorio urbano abierto a empresas de todo el mundo que quieran probar proyectos innovadores.

"Si usted tiene un prototipo de algo que quiera exportar, de un nuevo servicio o un nuevo modelo de negocio venga a Santander" es el mensaje que su alcalde, Íñigo de la Serna, no se cansa de repetir en los foros de innovación internacionales a los que acude, que no son pocos.

Santander ofrece una densa red de sensores ya instalados, un proyecto "vanguardista" de ciudad inteligente y sobre todo, un territorio urbano manejable, por sus dimensiones, para desplegar tecnología y "que se vean los resultados", explica a Efe.

Ferrovial, el Banco Santander, IBM, NEC, Telefónica y Aqualia son algunas de las empresas que así lo han entendido y el alcalde está convencido de que acuerdo llama a acuerdo, en unos tiempos, además, en los que el sector tecnológico "es uno de los pocos que tiene las puertas abiertas para captar inversiones".

Entre financiación europea e inversión privada se han conseguido cerca de 30 millones. El Gobierno regional participa, el Ayuntamiento colabora "con pequeñas aportaciones", y la "gran aliada" es la Universidad de Cantabria.

En su laboratorio de Ingeniería Telemática llevan más de dos años de actividad "frenética" para desplegar 10.000 sensores que captan información sobre temperatura, ruido, contaminación, humedad o plazas de aparcamiento, explica el coordinador de "SmartSantander", Luis Muñoz.

Los sensores de aparcamiento en superficie fueron el primer desafío. Ahora autobuses, vehículos municipales y taxis llevan sensores que captan datos en movimiento y los ciudadanos se han sumado con sus móviles.

"El ciudadano es el gran protagonista. Vamos a una sociedad en la que al individuo ya no hay que concebirlo solo, sino con su teléfono y con sensores en torno a él monotorizando aspectos sobre su salud, su integridad física...", dice Muñoz, quien habla de un futuro en el que habrá medio centenar de sensores asociados a cada persona, que los llevará hasta en la ropa para, por ejemplo, adaptar la temperatura de una habitación a la de su cuerpo.

Pero muchos se preguntan todavía qué van a ganar ellos con eso de la "SmarCitie". "Un cambio de este calado no se hace de la noche a la mañana. Es complicado conseguir a veces que todos los ciudadanos vayan acompañándolo y lo incorporen a su vida cotidiana", reflexiona el alcalde, quien, no obstante, ve en su ciudad "una gran ilusión colectiva" por participar en el proyecto.

Luis Muñoz sostiene que "SmartSantander" llegó "un año o dos antes de la gran eclosión del fenómeno de la SmartCitie" y que el factor tiempo en tecnología "marca el ser o el no ser". Ahora, en el "pelotón de los escapados", se la compara con Nueva York, Boston y Singapur, afirma.

Una treintena de ciudades españolas agrupadas en la red que lidera Santander están apostando por adelantar el futuro. "Unas están muy avanzadas como Barcelona y otras menos. Lo importante es que ofrezcan sus proyectos de forma solidaria y los compartan. Ahora no se trata de evaluar hasta que punto eres Smart, sino de participar", dice De la Serna.