La energía cinética se estrena en Madrid

Una persona da, de media, 200 millones de pasos a lo largo de su vida. Y esa energía que se genera durante el movimiento no tiene por qué desaprovecharse. Cada vez son más las iniciativas que, gracias a la cinética, producen energía suficiente para encender luminarias, bombear agua o cargar la batería de un teléfono móvil. Tras la acera cinética-solar instalada en la ciudad francesa de Toulouse, llegan a España las primeras baldosas cinéticas Pavegen, la iniciativa ganadora del proyecto Keep Walking puesto en marcha por la marca de bebidas Johnnie Walker.

Las baldosas se instalarán, a modo de prueba, en Madrid el 22 de este mes. En concreto, en el edificio que tiene Telefónica en la Gran Vía, cuyas puertas permanecerán abiertas hasta el 29 de marzo para que todo aquel ciudadano que quiera pueda pasear sobre estas baldosas de 60 por 70 centímetros y comprobar así de primera mano las ventajas de esta tecnología. Después, se las llevarán a otras ciudades.

El revestimiento superior de cada baldosa está hecho de neumáticos cien por cien reciclados y para la base de la misma se ha utilizado más de un 80 por ciento de materiales reciclados, como el aluminio. El diseño del sistema permite, según la compañía, su adaptación sobre suelos ya existentes. Y al ser impermeables, pueden instalarse tanto en interiores como en la vía pública. Algo muy útil, ya que «en una gran ciudad europea una única baldosa podría ‘‘absorber’’ más de 50.000 pasos cada día. De hecho, si una baldosa de Pavegen recogiera la energía de todos los pasos del mundo que se dan en un día podría generar electricidad suficiente como para dar luz a 25.000 hogares durante un año», explica Sergio de Malibran, brand manager de Johnnie Walker.

Respecto a cuánto tiempo pueden durar, es una incógnita. «El tiempo de vida de las baldosas no se ha calculado, pero son resistentes a condiciones climatológicas severas», asegura su creador, Laurence Kemball.

Su funcionamiento es, aparentemente, sencillo. Cada vez que alguien camina sobre una de estas baldosas, se recoge la energía de sus pisadas, gracias a que las baldosas «son flexibles y se curvan alrededor de 5 milímetros cuando una persona camina sobre ellas», precisa Kemball. «Tal flexibilidad –prosigue– permite generar energía cinética que la tecnología Pavegen convierte en electricidad, que puede ser almacenada en baterías para su uso futuro», o utilizarse para diferentes aplicaciones no conectadas a la red eléctrica, como la iluminación vial, la de las señales de tráfico y la de los anuncios publicitarios, por ejemplo.

En la instalación de demostración en Madrid «se combinarán los bloques que dan lugar a una aplicación inmediata, encendiendo un elemento tan pronto como entras (la luz de cada baldosa), y otros que almacenan energía durante el día, y que darán luz a otros elementos durante toda la noche. De esta manera, el uso doble, inmediato y acumulativo, será fácilmente visto por el público español», añade.

Aunque desde Pavegen han preferido no desvelar el precio ni la cantidad de energía que se requiere para su elaboración, lo cierto es que el coste podría rondar los mil euros por unidad, tal y como costaron las baldosas instaladas en Francia. Un coste elevado, sin duda, pero que irá bajando a medida  que la demanda aumente, tal y como prevén algunos expertos como  Joël Lavergne, en su día responsable de Alumbrado Público del Ayuntamiento de Toulouse, quien aseguró que en un tiempo cada baldosa «costará 100 euros». Sea así o no, lo cierto es que en ningún caso hace falta poner toda la acera de baldosas.