Energía limpia un derecho fundamental

La Organización de Naciones Unidas se preocupa por los cerca de 4 mil millones de personas que viven en la pobreza energética, sin acceso a servicios eléctricos en pleno siglo XXI.

La preocupación de la ONU por el cambio del clima y la importancia de conseguir el acceso de toda la población mundial a servicios energéticos modernos, eficientes y de fuentes sostenibles.

La ONU destaca la situación de más de 3 mil millones de personas en países en desarrollo que dependen de la biomasa tradicional para cocinar y como fuente de calefacción, y de los mil 500 millones que carecen de electricidad, además de quienes no tienen recursos para costear servicios energéticos aunque estén a su disposición.

La pobreza energética se ha definido en el entorno de la Unión Europea (UE) como "la dificultad o incapacidad de mantener la vivienda en unas condiciones adecuadas de temperatura así como de disponer de otros servicios energéticos esenciales a un precio razonable".

El uso y acceso a la energía está ligado al bienestar de las personas y de los pueblos" y que, entre sus innumerables aplicaciones, "la energía es imprescindible para la movilidad, la climatización o la iluminación en sectores como la industria, la sanidad, la agricultura, el sector doméstico o el ocio".

Según la ONU, el acceso a servicios energéticos modernos y asequibles en los países en desarrollo "es esencial para lograr los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio".

Para promover la necesidad de alcanzar la sostenibilidad energética, se convocarán este año en Europa, América, Asia y África diferentes actividades encaminadas a acercar las fuentes de energía eficaces y accesibles a toda la sociedad.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo pretende, a su vez, fomentar la creación de Comités Nacionales en los que expertos de diversos sectores de investigación evaluarán los progresos de los países en el suministro de una energía moderna y sostenible para sus ciudadanos.

Un estudio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), organización autónoma integrada por 27 países de todo el mundo, establece que harían falta 48.000 millones de dólares al año hasta 2030 para acabar con la pobreza energética en el mundo.

Según sus datos, mil 300 millones de personas, en torno al 20% de la población mundial, que alcanzó los 7 mil millones en 2011, no tiene acceso a la electricidad y alrededor 2 mil 700 millones (cerca del 40%) carece de un sistema limpio para cocinar.

La AIE, que publicó el documento en octubre pasado como preámbulo de la declaración de 2012 como año internacional de la sostenibilidad energética, defiende que esa cantidad es "sólo" un 3% de las inversiones globales proyectadas en el sector de la energía y no tendría por qué acarrear ninguna tensión en la seguridad del aprovisionamiento energético o en el clima