Eficiencia energética o cómo consumir solo lo necesario

Sonia Peluquería lleva siete años ubicada en la vallisoletana calle de Relatores. En septiembre de 2012 Sonia Vázquez decidió adquirir el local y desde hace apenas una semana tanto ella como el segundo socio del negocio, Íñigo Cisneros, vieron en el ahorro energético una manera de optimizar su consumo en el relanzamiento de este negocio. Con esta intención se unieron a la empresa de eficiencia energética Gese para comenzar un proceso que les permitiera eliminar ciertos usos que acostumbran a practicar, pese a no ser estrictamente necesarios, y que generan esos gastos eléctricos que hacen engordar al final de cada mes la factura que les pasa su compañía.

«La primera fase de la eficiencia energética es un puro análisis de la factura de la electricidad», explica Íñigo. Una vez que la analizaron y, basando la posibilidad de ahorro en la tarifa contratada, abordaron el segundo paso, en el que Peluquería Sonia se encuentra en la actualidad. Cerca del contador tradicional de la luz, Gese les ha instalado otro pequeño contador que, tal y como comenta Íñigo, «lo que analiza es el impacto de cuando utilizas mucho el agua caliente en la peluquería, de si enciendes el led del cartel de la entrada, el led de la foto del mostrador, qué tipo de luces enciendes de todos los halógenos que están en la zona del lavacabezas...». Es decir, el consumo que los gestos habituales de la peluquería suponen en esa factura eléctrica analizada.

El contador lleva instalado en el local únicamente una semana y, desde allí, a través de la propia red wifi de la peluquería, los datos «se replican en el ordenador de Gese», así «ven cuáles son los momentos de máximo y mínimo consumo» y con esos datos en la mano plantean «en los de máximo cómo se podría ahorrar, por ejemplo apagando una fila de luces o cambiando el tipo de halógeno por un led».

A ese análisis se suma un segundo, «que se hace con un sensor lumínico de la luz que entra de la calle». Con él la empresa llegará a la conclusión, «sobre la base de unos estudios de los lúmenes mínimos que necesita el ser humano para trabajar», de si en ese aspecto el negocio puede reducir sus gastos o no.

Aún es pronto para conocer los datos definitivos de Sonia Peluquería, puesto que el contador instalado por Gese deberá mantenerse en funcionamiento durante un mes para dar sus frutos, pero cuando ese tiempo pase, la empresa les ofrecerá a Sonia y a Íñigo un plan personalizado de eficiencia energética, que incluirá propuestas de cambios para el local, así como una serie de medidas dirigidas a promover un consumo adecuado y que solo conlleve aquellos gastos eléctricos realmente necesarios.

Implantar cambios

En ese momento es la empresa la que decide cómo implantar los cambios, puesto que, según relata Íñigo, «son soluciones que tienen que pasar por el coste-eficiencia, si cambias todo probablemente vas a consumir menos, pero tiene un coste económico que no vas a recuperar». Ante esta balanza la solución es buscar «un punto de equilibrio, diciendo 'no, vamos a cambiar el calentador por uno más eficiente, pero por ejemplo esta fila de halógenos lo que podemos hacer es simplemente utilizarla menos'. A veces no es recomendable cambiar todo».

Implantados los cambios, llegará para Sonia Peluquería la fase final, que comienza con una nueva medición, con la que se podrá comprobar si estos han surtido efecto. Tras ella, se lleva a cabo un «protocolo de funcionamiento de eficiencia energética que es lo que se acaba implantando», afirma Íñigo.

Y será en ese momento cuando la empresaria vea cómo su factura eléctrica se reduce, pues consumirán únicamente lo necesario.