30 propuestas para reducir dolores de cabeza a los empresarios

Una serie de recomendaciones formuladas por la alianza público privada podría conducir a una rebaja en los costos de energía para la industria.


El llamado de la industria parece que ha tenido eco respecto a uno de los factores más sobrediagnosticados a la hora de hablar de eficiencia y competitividad: el costo de la energía que pagan los sectores productivos en el país es una limitante para su progreso.

Y pese a que Colombia está en la escala intermedia respecto a lo que se paga por kilovatio en otras partes del mundo, las tarifas energéticas para la industria, especialmente a mediana y pequeña escala, frenan el impulso que se logra por otras vías. 

Luis Guillermo Vélez, director de la investigación en Ecsim, explica que el estudio fue contratado por el programa de transformación productiva y varios gremios del sector para identificar “los problemas que se presentaban en el funcionamiento de los mercados o dentro de la regulación energética, que estuvieran generando una distorsión en los precios del servicio. De esto surgen unas recomendaciones que deben servir para mejorar nuestros índices de competitividad”.

Este investigador destaca que una de las más importantes recomendaciones está orientada a una reformulación de la estructura de oferta y demanda. “El mercado colombiano está muy concentrado en la oferta, hay muy pocos oferentes lo que genera una condición que se llama poder de mercado. A todos nos gusta tener poder de mercado, ofrecer más caro lo que tenemos pero comprar más barato lo que compramos. Si hubiera más oferentes podría haber un mejor comportamiento en el mercado para que sea más competitivo. Consideramos que se pueden hacer ofertas anuales de energía eléctrica, o crear un mercado electrónico de subastas, en el que se encuentren simultáneamente compradores y vendedores. Esto le daría a una mejor dinámica de competencia”.

En el segmento de tarifas industriales, durante 2012 en Colombia se pagó 11 centavos de dólar por kilovatio hora (Kvh), mientras que en Perú la tarifa es de 6,4 centavos por Kvh y en Brasil es de 9,2 centavos. De acuerdo con el estudio, como consecuencia de la revaluación del peso entre 2008 y 2012, el costo unitario promedio de la energía, expresado en dólares, se incrementó 39 por ciento y el precio promedio de generación- comercialización en el mercado no regulado, también expresado en dólares, se incrementó 47 por ciento.

Luis Guillermo Vélez explica que otra de las recomendaciones busca reducir el umbral mínimo de consumo para el segmento de los pequeños consumidores. El documento explica que el mercado no regulado representa aproximadamente el 30 por ciento de la demanda de electricidad del país y está compuesto por más de 4.000 usuarios. Estos usuarios se conectan a la red, principalmente en el nivel de tensión 2, y más de la mitad de ellos se ubican en el Distrito Capital y en los departamentos de Antioquia y Valle. “El umbral para acceder al mercado no regulado no se modifica desde hace más de 10 años. Una reducción adicional que aumente a un 40 por ciento la demanda no regulada dinamizaría considerablemente el mercado, consideramos que hay muchos agentes que deberían tener la posibilidad de autoabastecerse y que sus excedentes se comercialicen, en suma proponemos más competencia”, apuntó Vélez.

Vélez destacó la receptividad que ha tenido este estudio en el gobierno nacional. Afirmó que desde ya el ministro de Minas, Amílkar Acosta, está hablando de establecer un cronograma para empezar a materializar las propuestas. “El ministro de Comercio también está interesado en presentarle a los empresarios estas propuestas. No están en la obligación de adoptarlas todas, ni más faltaba, pero creemos que hay una buena acogida a este documento”.

A través de varios medios, el ministro Acosta invitó a las empresas a adoptar iniciativas para el uso más eficiente de la energía, con lo que la factura bajaría hasta en 20 por ciento. Propuso además establecer medidas regulatorias para definir tarifas diferenciales entre horarios de alto consumo y de menor consumo, con el fin de estimular el uso de la energía en horas valle.