Las oficinas aumentan su atractivo con la incorporación de este programa de automatización, a la vez que reducen, sustancialmente, los gastos de energía y de operación.
Aunque es una palabra extraña o nueva para el mundo, su función se remite a un proceso tecnológico que se ha venido fortaleciendo en el campo arquitectónico y de diseño, y que nace de la domótica.
Se trata de la inmótica, un sistema de gestión automatizado o tecnología inteligente que se aplica a las oficinas o los espacios comerciales, y que permite monitorear o controlar la iluminación, la climatización, la ventilación, las alarmas, los sistemas de cámaras de seguridad y de incendio, los controles de acceso, los ascensores y hasta la gestión de consumos.